EL ENEMIGO DE LOS ANCIANOS

Algo que es considerado enemigo debe ser combatido. Y eso mismo ocurre con el alzheimer, que debe ser combatido entre todos de una forma implacable porque es…

EL ENEMIGO DE LOS ANCIANOS

No importa si es tu 99 cumpleaños, o si tan solo cumpliste 70. El alzheimer es enemigo de jóvenes y ancianos.

Existen diversos tipos de demencia, las cuales producen dificultad en el aprendizaje y la pérdida de memoria. La más común es el Alzheimer, perjudicando a más de la mitad de las personas que se encuentran en la tercera edad. Sin embargo, a pesar de que sea bastante recurrente en personas ancianas, no debe ser visto como un síntoma del envejecimiento.

El Alzheimer no debe ser confundido con la demencial senil, pues ésta última no es una causa directa de fallecimiento. El Mal de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que se aloja en diferentes regiones del cerebro, especialmente, en la corteza cerebral. Sus síntomas son: pérdida de memoria, lenguaje y concentración; también desorientación espacial y trastornos afectivos, tales como la depresión, ansiedad o irritabilidad.

El hecho de que esta enfermedad cause tanta impresión es que aún no se ha encontrado una cura, por lo que, consiguientemente, el Alzheimer resulta mortal. El tiempo estimado de vida para un paciente después de ser diagnosticado, es de aproximadamente diez años; falleciendo por infecciones, neumonía o coágulos de sangre, todo esto debido a una mala función celular.

El enemigo de los ancianos

Cerebros con Mal de Alzheimer

Incluso en la actualidad, los factores que causan esta enfermedad siguen en investigación. No obstante, los investigadores han notado que ciertos procesos están presentes en el cerebro de las personas que padecen Alzheimer.

Principalmente, los pacientes con esta enfermedad suelen presentar placas de una proteína llamada amiloide, estas están conformadas por moléculas beta amiloide de 36-43 aminoácidos que provienen de la misma proteína. Se piensa que la forma 42 de esta molécula es crucialmente tóxica, y cuando niveles anormales de esta se acumulan en dichas placas, pueden perturbar la función celular; aunque todavía no se sabe ni cómo ni en qué etapa esto ocurre.

También, pueden observarse enredos neurofibrilares mediante resonancias magnéticas encefálicas. Estos enredos son acumulaciones anormales de la proteína tau en las neuronas. Normalmente en un cerebro sano, esta proteína se une a los microtúbulos, encargados de transportar los nutrientes. A diferencia de esto, en un cerebro con Alzheimer, esta se une a otras moléculas de la misma proteína creando eventualmente un enredo que bloquea la función sináptica de las neuronas.

Según estudios recientes, se dice que los cambios en un cerebro con Alzheimer se deben a la interacción de estas dos proteínas poco recurrentes, tau y beta amiloide. Cuando esta última alcanza un punto cumbre, la propagación de tau es mayor, provocando así acumulaciones anormales. Y ahí es cuando una persona que era muy detallista y siempre hacía llegar a sus seres queridos las correspondientes felicitaciones de cumpleaños, empieza a tener problemas para seguir haciendo vida normal.

Asimismo, la microglía, una célula que se encarga de deshacerse de las toxinas, residuos y placas beta amiloide, no actúa en un cerebro afectado por esta enfermedad. Los científicos creen que se debe a un gen llamado TREM2. La función de este es ordenar a la microglía que borre las placas previamente mencionadas, para así evitar la inflamación del cerebro. Cuando este gen no funciona como se espera, la microglía y otras células se unen entre ellas sin eliminar los desechos y liberando sustancias químicas. Este proceso causa una inflamación crónica perjudicando gravemente a las neuronas.

Lamentablemente, no se ha descubierto la razón exacta de la propagación del Alzheimer, y, al no descubrirse, es imposible hacer que se detenga. Por ahora, sólo existen recomendaciones y consejos de fármacos que mejoran, regulan y estabilizan la función neurológica, y aunque estos sólo puedan ofrecer una mayor esperanza de vida, no es suficiente para revertir el daño.

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