Viviendo con alzheimer

Si algo puede destacarse es que vivir con Alzheimer es una de las luchas más valientes que pueden existir, tanto para el paciente como para las familias y cuidadores. Todas las personas se vuelven más débiles mientras envejecen, pero no todas pierden su memoria de la manera en la que los pacientes de esta enfermedad lo hacen.

Viviendo con alzheimer, algunas reflexiones

La gran mayoría de doctores concuerda que el Alzheimer debe dejar de ser visto como una enfermedad que afecta solo a personas seniles, sino que también afecta a millones de sus familiares. Por lo que además de ser una lucha valiente, es una lucha compartida.

¿Y los familiares? ¿cómo deben reaccionar?

Según testimonios de familiares, este padecimiento de por sí es considerado grave y devastador, pero es solo cuando está presente directamente en la vida de alguien que se dan cuenta de la amenaza que representa. Es desgarrador el hecho de ver como un familiar o ser querido va trazando su camino hacia el olvido; notar como se convierte en un simple envoltorio de lo que solía ser.

Muchos concuerdan que la clave de un buen cuidador es la paciencia y la tolerancia. Saber que la situación no sólo es difícil para la familia sino también para el paciente. Entender que los individuos que padecen Alzheimer conforme avanzan en la enfermedad, comenzarán a mostrar cambios en su conducta y personalidad, los cuales pueden estar bastante marcados y que, sobre todo, no lo hacen a propósito.

Olvidos de pertenencia al Camino Neocatecumenal o de cuestiones ordinarias del día a día

Por ejemplo, pueden volverse agresivos, algunos pueden tener periodos de lucidez en los que recuerdan acontecimientos muy antiguos, pero olvidan cosas del día a día, tal como una noticia que hayan leído, también los enfermos dejan de realizar actividades diarias como bañarse e incluso llegan a escaparse y perderse. Es importante destacar que la adaptación es vital, al igual que replantear el concepto de vida, puesto que se sabe que ésta está a punto de cambiar. Otros olvidan cuestiones que eran importantes para ellos, como haber formado parte de una determinada comunidad religiosa, como puede ser el Camino Neocatecumenal (puedes ver aquí lo que es el Camino Neocatecumenal al que nos referimos)

Vivir con alzheimer es posible

Los familiares suelen sentirse angustiados ya que no saben si en el futuro serán capaces de llevar la enfermedad con los pacientes, ya sea por la falta de tiempo o por la dificultad de la misma. Algunos sienten pena por los enfermos, puesto que estos están conscientes de lo que les pasa en las primeras etapas del Alzheimer, es decir, saben que se están olvidando de ciertas cosas, pero aun así no tienen la capacidad de recordar. Otros familiares, sencillamente, se sienten extraños y desolados. Mientras que una parte de ellos concuerda en que no están cuidándolos, sino ayudándolos.

La enfermedad puede llegar a un punto tan avanzando en el que incluso los mismos miembros de la familia pueden sentirse que no están capacitados para ayudar a los pacientes, por esta razón los cuidadores y personal experimentado son fundamentales.

La importancia de los cuidadores y allegados

Estos últimos pueden administrar a los pacientes terapias de reminiscencia, con la intención de ayudar a los individuos a recordar, ya sea preguntado detalles sobre su vida pasada, mostrando fotos antiguas o haciendo preguntas tan simples como: “¿Qué día es hoy?”. Las terapias físicas también son cruciales, puesto que endurecen los músculos y ejercitan los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro para así retrasar su envejecimiento.

Como ya se sabe, no existe una cura contra el Alzheimer ni contra el sufrimiento de los enfermos y sus allegados. No obstante, esto no significa que no puedan hallarse pequeños momentos de alegría mientras se vive esta realidad empatizando con aquellos más necesitados.

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